Extensiones de pestañas
Set diseñado a tu ojo: densidad medida, nunca cargado.
Primero se estudia el pigmento. Después se decide si se puede.
Una micropigmentación que quedó demasiado oscura, azulada o con una forma que ya no es tuya se puede retirar, pero no de un tirón ni con un presupuesto cerrado por teléfono. Se trabaja con ácido glicólico: se implanta sobre la zona pigmentada y provoca una inflamación controlada que empuja el pigmento hacia la superficie. Al formarse y caer la costra, se va parte del color. Es un proceso por sesiones, con semanas de espera entre ellas, y lo primero es una valoración sin coste para ver qué tienes y qué se puede esperar.
Se mira profundidad, saturación, color real bajo la luz, antigüedad y qué técnica se usó. De ahí sale el número de sesiones probable y el presupuesto.
Antes de tratar toda la ceja se hace una zona de prueba y se espera a ver cómo responde tu piel. No todas las pieles reaccionan igual.
Se implanta la solución solo sobre el pigmento, controlando profundidad y tiempo de contacto. Se trabaja por secciones.
En los días siguientes se forma una costra sobre la zona. Es la parte del proceso que arrastra el pigmento hacia fuera, y no se toca.
Se deja cicatrizar 6–8 semanas completas antes de valorar el resultado y decidir si hace falta otra pasada.
La remoción es más agresiva que la propia micropigmentación y no es para todo el mundo. Decirlo antes es parte del servicio. No se realiza en estos casos:
¿Dudas sobre tu caso? La valoración es gratuita y lo revisamos juntas.
Cada sesión aclara, no borra. Lo habitual son 2 a 6 sesiones y hay pigmentos que nunca salen del todo, sobre todo los muy saturados o los implantados muy profundos. Lo que se puede esperar en tu caso se define en la valoración, no aquí.
La zona queda roja, hinchada y sensible. Es la reacción esperada, no una complicación.
Aparece una costra más gruesa que la de una micropigmentación. Se mantiene seca y no se toca.
La costra se desprende por su cuenta, arrastrando pigmento. Arrancarla es lo que deja cicatriz.
La zona queda más clara y rosada mientras se regenera. El color definitivo aún no se ve.
Recién ahí se ve cuánto pigmento salió y se decide si hace falta otra sesión.
El resultado real de una sesión no se ve hasta las 6–8 semanas, cuando la piel ha terminado de recuperarse. Antes de eso no se valora ni se repite.
Valoración gratuita del pigmento con presupuesto por escrito, zona de prueba, sesión completa con ácido glicólico y pauta de cuidados detallada. Cada sesión se cotiza según lo que se vea en la valoración.
Porque el precio honesto depende de lo que tengas: no cuesta lo mismo aclarar un microblading de hace un año que uno saturado de hace cinco, ni una ceja que las dos. Poner una cifra aquí sería inventarla. La valoración es gratuita y de ahí sale un presupuesto por escrito.
Lo habitual son entre 2 y 6, separadas 6 a 8 semanas. Depende de la profundidad, la saturación y el tipo de pigmento. Después de la primera sesión se ve cómo responde tu piel y la estimación se ajusta.
No siempre, y prefiero decirlo antes. Los pigmentos muy saturados o implantados muy profundo pueden dejar una sombra residual. En muchos casos aclarar lo suficiente ya permite rediseñar encima, que es el objetivo real de la mayoría.
Es el riesgo principal y por eso hay valoración y zona de prueba. El proceso genera una costra más gruesa que una micropigmentación, y arrancarla es la causa más común de cicatriz. Si tienes tendencia a queloides no se realiza el tratamiento.
La sesión se siente parecido, con anestésico tópico. Lo distinto es después: la inflamación de los primeros días es mayor y la costra molesta más que la de una micropigmentación.
Nunca antes de 8 semanas desde la última sesión de remoción, y solo con la piel completamente recuperada. Pigmentar sobre piel que aún se está regenerando da un resultado irregular.
La valoración previa es gratuita. Elige día y hora en la agenda.
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Trazo pelo a pelo que sigue tu dirección de crecimiento real.
Sombreado gradual de baja saturación, acabado suave.